LUFTZUG_by_Jürgen Cron

Imagen by Jürgen Cron

Y el día llegó. Y un año más el 10 de diciembre se presentó en mi vida con todos los honores. Y un año más yo lo recibí con una sonrisa en los labios. Y un año más doy gracias por poder pasar la hoja del calendario. Y un año más soplo las velas de mi tarta imaginaria que hace los honores por mi extraoficial cumpleaños y ya van dieciséis velas una detrás de otra. Y un año más el reloj se detiene y los recuerdos van y vienen. Pero es que esta vez el día llegó y llegó con algo extra: hoy se cumple el primer aniversario de mi blog, mi primer aniversario de letrasdesal.

Ha sido un año de cambios, de bastantes cambios, sobre todo interiores que se han visto reflejados con mayor intensidad y continuidad en mi línea de tiempo de Twitter pero que, aunque a cuentagotas, también se han ido colando en este rinconcito de letras donde me derramo con mayor profundidad cuando el corazón me late con fuerza, la sangre me hierve en las venas o la imaginación me desborda. A veces ocurren las tres cosas a la vez y a veces predomina alguna de ellas, pero juntas o por separado son las que me empujan a esta bitácora. Tengo un propósito, que no una promesa, y es intentar dar rienda sueltas a las letras con mayor asiduidad. No es nada fácil: el reloj me tiene prisionera. Pero quiero intentar ese propósito conmigo misma porque escribiendo disfruto, escribiendo por y para mí el mundo se para. Dejo escrito ese propósito, que no promesa, entre las nubes que van y vienen, porque así, entre ese ir y venir encontraré la nube del tiempo que me empuje a detenerme y escribir por el mero placer de (re)encontrarme conmigo misma. Y aquí queda sellado con la sal que se encuentra en mis manos.

Mayo @letrasdesal 

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