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Las hojas del calendario han ido cayendo sin apenas darme cuenta. Una a una fueron quedando esparcidas en el suelo para llegado el momento recordarme que las cosas importantes hay que celebrarlas. Y ese momento ha llegado. Hoy hace un año que letrasdesal vio la luz en Twitter. Un año de mi vida. Un año compartido.

Un año en el que día tras día he ido deshojando mis sentimientos. Un año en el que día tras día he sentido la necesidad de escribir incluso cuando las circunstancias no acompañaban. Un año en el que día tras día infinidad de letras ajenas me han hecho vibrar y sentir que la sensibilidad aún puede mover el mundo y que hay cosas que merecen ser conservadas en letras aunque sea en apenas 140 caracteres o menos. Un año en el que día tras día mi vida se ha enriquecido por las constantes muestras de cariño que he recibido. Un año, en definitiva, en el que yo he experimentado un gran cambio interior al compartir de forma tan abierta mi sentir. Porque sepan que la irrealidad se siente frustrada por falta de protagonismo en mis letras de sal. Aquí solo tiene presencia lo vivido, sentido, soñado y sufrido.

El reloj cada día me tiene más prisionera y me impide compartir tanto como me gustaría pero sepan que desde el primer momento se ha creado en mí la necesidad de recorrer cada día mi camino de sal. Cuando yo hablo del cariño que me he encontrado sin esperar no me estoy refiriendo a los favoritos, retuits, FF, copas y demás. Eso es totalmente secundario aunque siempre se agradece. Quiero pensar que esas cosas son una muestra de que tras las frases las personas se han identificado con un sentimiento y han sabido ver más allá de una sucesión de letras encadenadas y ajustadas a una limitación de caracteres, nunca quisiera pensar que se hacen por compromiso. Cuando yo hablo de cariño me refiero al cariño que me he encontrado en decenas de personas maravillosas que me han tendido sus manos y han confiado en mí para compartir de forma espontánea y natural vivencias, sentimientos, confidencias, sueños, insomnios, miedos, alegrías, desafíos… A todos y cada uno de ellos: gracias,  gracias porque me habéis hecho muy feliz aportando vuestro rayo de luz en mi vida.

Cuando llegué a Twitter por primera vez jamás pude imaginar que todo esto podía suceder y cada día me doy cuenta de lo equivocada que estaba porque estar allí me ha permitido compartir momentos increíbles. Porque tras un año de mi vida en Twitter puedo decir alto y claro que:

– Me enorgullezco de tener tres damas de los puntos cardinales con un corazón increíble, tres grandes mujeres en las que apoyarme siempre que lo necesito.

– Conservo los momentos compartidos con mis dos consentidos pues me han llenado de infinitas sonrisas, miles de besos y centenares de lágrimas que sin duda tengo grabadas en la memoria.

– Me encanta recibir por sorpresa el calor del Sol venezolano plasmado en muchas ocasiones en imágenes color sepia. “Porque gente así no debería estar tan lejos”.

– Aún sin tomar siempre me dejo llevar por el olor de un buen café porque sin duda está aderezado con infinitas muestras de afecto de un gran corazón mexicano. Sé que ese anhelo llegará.

– Disfruto sabiendo que conservo y renuevo la confianza día a día de quien me tendió la mano por primera vez a pesar de que la vida se empeñe en querer borrar sus vivencias. Hagamos un pulso sonriendo a la vida.

– Siento una necesidad inexplicable de recibir abrazos psicológicos desde el mismo corazón dominicano pues siempre llegan con la dosis justa para una mujer como yo.

– Sonrío cada vez que sé que unos vídeos llegan a los ojos de un niño especial y le provocan una sonrisa, es mi manera de aplaudir la capacidad de lucha que tiene su madre.

– Siento ternura por recibir en la distancia abrazos cargado de luz de alguien que necesita toda la fuerza del mundo para su lucha diaria. Mi fuerza en la distancia sé que te acompaña.

– Disfruto divagando y me deleito intercambiando palabras en silencio con mis don Juanes para iniciar un juego de búsqueda entre frase y frase. Pura e inocente alcahuetería entre bambalinas en estado puro.

– Me intriga cuando tras el misterio siempre encuentran dulzura en mis letras a pesar de su sal. Será que soy demasiado transparente.

– Me emociono cuando se dirigen a mí a tumba abierta y en confianza porque saben que siempre encontrarán mi compañía, mi calor en la distancia y una amplia dosis de palabras y hasta consejos para desechar.

– Me divierto como una niña cuando se prestan a mis juegos literarios. Guardo como un tesoro mis regalos de las pasadas Navidades.

– Me sorprendo cuando día a día la gente se interesa por recorrer mi camino de sal y todo se hace más grande.

– Agradezco contar con un elenco de damas y caballeros de los que aprender cada día. Siempre me quitaré el sombrero ante determinadas letras que desgarran sentimientos, cuidan la lengua y utilizan la fuerza de la palabra en su justa medida.

– Y sin duda estoy orgullosa porque en este tiempo me han otorgado el título de ladrona de sonrisas, maestra de aprendices infinitos, compañera de viajes soñados para engañar a la dispersión, diosa enredada en letras, mujer misteriosa de dulce corazón, enfermera que receta y da mimos por doquier y tantas otras cosas que no habría palabras para definirlas. Y estas cosas, créanme, son las que le dan sal a la vida, a mi vida, y eso para mí es más que suficiente en este año de mi vida.

Así que por todo esto y mucho más: ¡gracias!

Mayo @letrasdesal

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