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Hace unos días tenía el teléfono entre las manos como intuyendo que iba a recibir alguna noticia inesperada cuando de pronto llegó un mensaje de una de esas personas que sin apenas conocerla te va ganando poquito a poquito, una de esas personas por las que sientes un cariño especial. Me anunciaba su inminente ausencia por uno de esos motivos en la vida que te dejan helado y a la vez te calcinan por dentro porque no los consideras justos. A cambio de un intercambio de sonrisas yo le hice una promesa: prender una vela en su nombre para que iluminara su camino de vuelta y enviarle un mensaje diario de aliento para que me sintiera a su vera.

Porque las promesas se cumplen ninguna de esas cosas le ha faltado en todos estos días. Este es el diario de una ausencia que hace unas horas afortunadamente ha vuelto a ser presencia.

Día 0. Ya es sábado y por si aún te dejan leer antes de todo quiero enviarte un abrazo de esos que envuelven un buen sentimiento. Todo irá bien.

Día 1. A estas horas seguramente ya habrás iniciado tu ruta por el sendero de los sueños inducidos que te lleven a mejorar. Yo sujeto tu mano.

Día 2. Con mi mano quiero que dormido sientas la caricia de quien cimienta recuerdos esculpidos en letras para combatir el olvido no buscado.

Día 3. Sin buscar a veces las cosas nos sobrevienen y entonces toca sacar la entereza suficiente para afrontarlas y seguir latiendo.

Día 4. Los latidos se aceleran porque lo indica el calendario. Pero como prometí mi sonrisa no decaerá para reportarte el aliento necesario.

Vela_10-7-2013

Día 5. Hoy la vela está prendida, tal y como te dije, tal y como anuncié. Una luz que servirá para iluminar tu regreso porque todo irá bien.

Día 6. El momento pasó y no sé si seguirás en el mundo onírico o reiniciaste la vuelta por eso la vela sigue encendida y mi mano tendida.

Día 7. Sobrellevar el vuelo del silencio a la espera de noticias con inquietud es señal de que hay ausencias que marcan al no ser presencia.

Día 8. Ahora de nuevo me pregunto si la sonrisa ya se ha abierto paso en tu rostro para rubricar con ella los momentos vividos de inquietud.

Día 9. No hay descuido fueron las obligaciones las que me impidieron llegar a tiempo a nuestra cita diaria en la ausencia pero sigo aquí.

Día 10. Todo en la vida lleva un proceso y las recuperaciones siempre se dan la mano de los relojes lentos pero una sonrisa siempre ayuda.

Día 11. Si en el tic tac se balancea una sonrisa eso será lo que alumbrará a los días venideros para que las dificultades queden atrás.

Día 12. Atrás quedan las hojas del calendario a la espera de saber que todo pasó y que pronto las letras huérfanas volverán a brotar.

Porque hay circunstancias en la vida en las que una sola palabra es capaz de abrigar las necesidades de un alma, aquí están todas y cada una de esas palabras prometidas a un amigo que intentaron remendar el inevitable miedo que provoca lo desconocido. Son palabras que querían servir de cerrojo a esos recuerdos que se escapaban de la frágil memoria de forma involuntaria. Son palabras de aliento que se sellan con ese pausado regreso. Son palabras que acompañaron en la ausencia y que hoy salen a luz porque encierran un final feliz. Son palabras que te dediqué a ti pero, como siempre, en el fondo me sirvieron a mí.

Mayo @letrasdesal

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