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Foto by Hotblack

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Les comparto un secreto: yo llegué aquí de casualidad, sin pretender hacer mucho ruido, con tan solo la voluntad de encontrar un pequeño rincón en el que sentirme bien juntando letras para hacerlas bailar al son de un verso perdido en una espiral de frases sinfín. De eso no hace mucho tiempo, ni siquiera han pasado diez meses de mi llegada a twitter y posteriormente a este blog y sin embargo día tras día me siento más cómoda, más libre, más yo desgranando mi sentir.

Hoy me llegó el reflejo de un número en la pantalla: era un 1.000. Una cifra que inmediatamente me hizo invertir los números y transportarme a cuando los ceros estaban delante y el marcador enseguida subió a uno. Fue a los pocos minutos de comenzar a recorrer mi camino de sal. Leí una frase al azar, eso dio paso a un comentario, de ahí a una replica y entonces llegó mi primer seguidor. Él sabe perfectamente quien es porque siempre se lo he agradecido pues él sin saberlo me tendió la mano para que en lugar de salir huyendo de este mar de letras en el que acabada de entrar decidiera seguir caminando para frase a frase construir lo que hoy es mi camino de sal.

Con estas palabras tan solo quiero agradecerles el apoyo que siento día tras día, su calor, su buena acogida, su compañía. No soy de seguir a muchas personas, creo que eso es evidente desde el primer momento y creánme no lo hago por ningún motivo en particular simplemente es una cuestión de tiempo, nada más. Al no disponer de mucho selecciono las letras que sigo por un impulso, por una empatía al leer sus frases pues una vez que les sigo a cada persona la considero como un libro que trato de abrir a diario para dejarme llevar en la distancia.

Alguien me dijo que si escribía aquí iba a acabar desnudando el alma, cuando yo a mi alma nunca la había vestido ni mucho menos disfrazado, demasiado pura para andar con vestiduras. Sin embargo, jamás me imaginé que esta aventura de letras que inicié en su momento para sacar mi eco interior le iba a llegar a tanta gente pero lo que menos me pude imaginar es que tras esas letras iba a encontrar a las grandes personas que he conocido. Son mis damas y mis caballeros, los que muchos días me han servido de amparo, los que han despertado en mí muchas sonrisas pero también lágrimas, con los que he compartido confidencias y momentos inolvidables, secretos sellados a tinta. Ese número mil hoy dio pie a que estas confidencias vieran la luz. Suba o baje, baje o suba la cifra lo importante es que tanto yo como mis letras les estamos profundamente agradecidas por tanto. Una y mil veces: ¡gracias!

Mayo @letrasdesal

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